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Viernes, 30 de Junio de 2006

El chicle jodedor

Cuando niño, nunca vi un chicle. Siempre me llamaba la atención en las pelí­culas americanas la mascadera de chicle. Una noche hace unos años, cuando mi hijo tení­a 5 ó 6 años, mientras dormí­a me dió tremenda picazón en la pierna derecha y mientras me arrascaba, mis dedos toparon una mezcla pegajoza. Me levanté de un tiro y vi que la sábana estaba pegada a mi pierna peluda; intenté despegar la sábana pero fue imposible, tiraba de los pelos de la pierna, tremendo dolor. Con una tijera me libré de la sábana y los pelos engomados. Después de una rápida investigación constato que el culpable era mi hijo, dejaba los chicles por todas partes en la casa.

un chicle pegado a la suela del zapato

Desde entonces prohibí­ que entrara a la casa o al carro el pegajoso chicle. Cuando tuve la oportunidad de mascar chicle lo intenté y nunca me llamó la atención. Dicen que favorece a los dientes, que el aliento y un montón de palabrejas de la mercadotecnia. Yo le he declarado la guerra al chicle, aunque soy consciente que el pobre chicle no tiene la culpa sino la gente que lo escupe por todas partes.

En todas partes (pasillos, escaleras, paredes, en la parte de abajo de las mesas, aceras) encuentras unos cí­rculos negros como manchas, son chicles aplastados y asquerosos, muchos endurecidos como el cemento. Cuando alguien se dirije a mí­ mascando chicle, les requiero que si quiere hablar conmigo deje de mascar la mierda esa que me cae como una patada por el trasero.

Pero hoy un chicle me jodió en una acera, se me pegó a la suela del zapato y monté en cólera. El que no quiere caldo le dan dos tazas. emoticon de risa

Martes, 20 de Junio de 2006

Aniversario

puente de la amistad

Durante muchos años, Ruse es la puerta norte de Bulgaria que comunica Europa y Rusia con Turquí­a y el Oriente Medio. El 20 de junio de 1954 se inaugura el Puente de la Amistad, de 2.8 km de longitud, que une a Ruse (Bulgaria) y Giurgiu (Rumaní­a), Este es el único puente sobre el Danubio que une a dos paí­ses. Tiene dos niveles, por el inferior pasa el ferrocarril y por el superior el tráfico automotriz.

Domingo, 11 de Junio de 2006

¡Pero, si eres más blanco que yo!

Una vez más, cuando por curiosidad de mis interlocutores que no me conocen, me identifico como cubano, se sorprenden porque no soy negro. Ese es el concepto que existe en muchos paí­ses sobre la pertenencia étnica de los cubanos. Cuando, hace muchos años, una de las vecinas de mi suegra se enteró que la hija de ella se iba a casar con un cubano, aquella se horrorizó porque la "pobrecita" se casarí­a con un negro y tuvo que ser calmada por mi entonces futura suegra, aclarándole el equí­voco.
Según el informe nacional de la Oficina Nacional de Estadísticas sobre el último censo de población y viviendas, la población cubana de raza blanca es del 65%, la negra 10% y la mulata o mestiza 25% del total de la población; otras razas como la china, parece que son tan pocos que no se incluyen en el informe.

Pero ¿a qué se debe esa ignorancia? La respuesta me la dan ellos mismos, cuando ven un evento deportivo o musical, los participantes cubanos son, por lo general, negros. Una salvedad, ellos consideran negros a los negros y mulatos. Y si tenemos en cuenta que el cubano no hace turismo, son pocas las posibilidades que tienen la gente en otros paí­ses de ver cubanos.

La última experiencia me sucedió hace tres dí­as cuando , por cuestiones laborales, fuí­ a otra empresa y la mujer con la que traté me preguntó de dónde era, cuando le respondí­, muy sorprendida me espetó - ¡Pero, si eres más blanco que yo! emoticon de risa

¡El muerto al hoyo, el vivo al bollo!

En el diccionario de la RAE en tercera acepción la palabra esquela significa:

  • 3. f. Aviso de la muerte de una persona que se publica en los periódicos con recuadro de luto. Suele indicar la fecha y el lugar del entierro, funeral, etc.
  • ~ mortuoria
    1. f. esquela (II aviso de la muerte de una persona).

En Cuba no tenemos la costumbre de escribir esquelas mortuorias, mucho menos de pegarlas por todas partes o publicarlas en los periódicos porque no ofrecen ese servicio.

entrada de mi edificio

Pero aquí­, las esquelas mortuorias te las encuentras por todas partes. En la entrada de las iglesias - este es el lugar donde estimo deberí­an estar -, en la entrada de cualquier edificio, en una tienda, en un árbol, en los periódicos, pasillos, escaleras y en las puertas de las casas. Hay dos tipos de esquelas, las que avisan la defunción de alguien y las de recordatorio de esa defunción. Las esquelas de recordatorio aparecen al tercer, noveno, vigésimo, cuatrigésimo dí­a, a los seis meses, al año y cuando estimen conveniente.

La entrada del edificio donde vivo, en la foto, hay más de 10 esquelas pegadas de diferentes personas, algunas esquelas se refieren a la misma persona y han sido pegadas en fechas diferentes distantes meses y años. De los 16 apartamentos del edificio donde vivo, en 10 de ellos hay pegadas esquelas en la puerta, incluso una de ellas recordando la defunción de una vecina fallecida hace 14 años, ¡esto es el colmo!

Lo mismo sucede con los crespones negros. Mucha gente los llevan meses y meses anunciando a todo el mundo que que la muerte llegó a su casa, incluso ponen un crespón grande en la puerta una pila de meses.

Esto, quizas sea una de las cosas más desagradables de aquí­. Ya he dicho en mi familia que, cuando me muera, no quiero ningún tipo de esquela o crespones; el que se enteró se enteró, en esto estamos totalmente de acuerdo con mi esposa.

¡El muerto al hoyo, el vivo al bollo!