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Martes, 28 de Febrero de 2006

1 de marzo, dí­a de la Abuela Marta

Esta es una de las costumbres más interesantes de los búlgaros.

El primer grupo de rituales tiene como objetivo asegurar buen tiempo. Antes de la salida del sol, las mujeres cuelgan en el patio algo de color rojo, ya sea una prenda, manta, faja o lana y lo dejan ahí­ nueve dí­as.

Se cree que el color rojo alegra a la Abuela Marta, o sea habrá buen tiempo. Las ancianas no salen temprano para no cruzar camino con la Abuela Marta para que esta no se enfade; por el contrario, si la topan muchachas jóvenes, habrá un tiempo bueno y cálido.


Las mujeres no lavan o tienden ropas blancas para que no se forme escarcha o caiga granizo. Para protegerse de los rayos, cuando se lava, no se golpea la ropa con el madero; no se teje o se hierve cosa alguna. Las mujeres evitan tener que coser, tejer, hilvanar o trabajar en el huerto. En las ciudades se celebran los sábados del mes de marzo de forma especial.

Entonces, las mujeres no realizan ninguna labor doméstica y los hombres no aran la tierra. No se ponen al fuego cazuelas tiznadas para que los cereales no cojan moho.

El primero de marzo por la mañana las mujeres sacuden todas las ropas, alfombras y colchas, barren y queman la basura en el patio para expulsar los piojos y todas las cosas malas. Encender la hoguera y saltarla, se asocia con la expulsión de las serpientes y lagartos.

El segundo grupo de costumbres y rituales se refieren a la salud. La costumbre más interesante es la confección de mártenitzas que se prenden en el cuerpo. La noche anterior al primero de marzo o temprano en la mañana del dí­a primero, la mujer más anciana en la casa, que debe estar limpia, hilvana lana de color rojo y blanco. Las mártenitzas se atan en las manos y cuellos de los niños, en las trenzas de las señoritas y en las agujas de hilvanar de las ancianas, en los árboles frutales, en los caballitos, terneros y corderitos.

Una de las mártenitzas más tí­picas es la que representa a un hombre y una mujer, llamados Pizho y Penda.

foto de Pizho y Penda

Las mártenitzas pueden ser de varios colores, adornadas con crucesitas, monedas, dientes de ajo, etc. Se llevan hasta que uno vea una golondrina o cigüeña. Entonces se desprende del cuerpo y se pone debajo de una piedra y se hacen conjeturas. Después de varios dí­as, si debajo de la piedra hay hormigas, será un año con muchos corderos, si salen gusanos entonces serán caballos. La mártenitza se puede colgar de un árbol frutal.

foto de martenitza en un árbol

Jueves, 16 de Febrero de 2006

Ese desastre llamado Internet Explorer

Después de la satisfacción por haber instalado el Álbum de fotos en este blog, se abrió paso la ira por la forma que Internet Explorer (IE) lo expone. Total indiferencia a la hora de ejecutar las hojas de estilo (CSS).
Así­ es como se debe ver y los navegadores Firefox, Opera, Netscape 7.2, Netscape Browser lo exponen:
screenshot de Firefox

Así­ es como lo expone IE por lo que se merece otra trompetilla.

basura de ie

No se demoren más e instalen otro navegador.

Por causas aun desconocidas, me vi obligado a quitar del encabezamiento del Álbum de fotos, la declaración XML "xml version="1.0" encoding="utf-8"" para que IE pudiera visualizar sin problemas el Álbum.

Sábado, 11 de Febrero de 2006

Mis "Cien años de soledad"

Cuando, en 1982, me enteré que a un latinoamericano le habí­a sido otorgado el Premio Nobel de Literatura, me llamó mucho la atención. Los Premio Nobel, por lo general, los reciben estadounidenses o europeos occidentales, y por eso, me puse a buscar el libro que, más se mencionaba, era la causa de este premio. Desde luego, me refiero al colombiano Gabriel Garcí­a Márquez y a su obra inmortal Cien años de soledad.

foto de gabriel garcí­a márquez

Lo encontré, pero fue directo al estante hasta que apareciera un tiempo disponible para él. Un dí­a lo empecé a leer y me resultó bastante difí­cil y aburrida la lectura, me recordaba, más menos que más, a Alejo Carpentier con su estilo enmarañado, con eso de lo "real maravilloso" que me era desconocido hasta entonces, y abandoné la lectura. De nuevo Cien años ..... regresó al estante, y así­, tres o cuatro veces. Por entonces yo cursaba el tercer año de mi carrera, siempre habí­a estado abonado a alguna biblioteca y ya eran muchos los libros que habí­a leí­do, por eso no me dejaba en paz que un libro se me resistiera tanto, esta situación era insoportable. Si había leído Mare Nostrum de Vicente Blasco Ibáñez, este libro no se me podía resistir.

Un dí­a, después de un examen semestral, estaba tan extenuado de la preparación para el mismo que, paradójicamente, me dieron unos deseos enormes de leer algo que no tuviera nada que ver con las ciencias o tecnologí­as. Esa tarde, el susodicho me cayó de nuevo en las manos; Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, ....... , comencé la lectura. Esta vez Cien años ..... me atrapó, hipnotizó. De momento se cambiaron los papeles, no era yo quien leí­a la narración, era ella que me absorbí­a poco a poco y me hací­a partí­cipe; Macondo y la casa de los Buendí­a me despertaban asociaciones con San Nicolás de Bari y la casa de mi tí­a Justina, me parecí­a que todo eso me pasaba a mí­. Tarde en la madrugada, o mas bién temprano en la mañana, lo terminé de leer. De un tiro. Estaba anonadado, tan inmerso en la lectura que cuando leí­ .. y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre, porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tení­an una segunda oportunidad sobre la tierra., sentí­ un vací­o enorme, como si la tierra hubiera dejado de moverse, o sea, detenido el tiempo.

foto de la portada de la primera edición

Me acosté a dormir, tení­a que descansar y comenzar la preparación para el examen siguiente. Al cabo de unos dí­as, mientras recapitulaba en mi mente la historia de los Buendí­a, caigo en cuenta que de tantos personajes, y muchos de ellos con los mismos nombres, estaba totalmente confundido quién qué cosa habí­a hecho y con quién. Entonces decidí­ hacer un arbol genealógico de los Buendí­a. Esta vez, con papel y lápiz en mano, me senté a la mesa, la primera vez lo leí­ acostado, y comencé de nuevo la lectura, despacio y tomando notas. Así­ logré formar el árbol genealógico de los Buendí­a, que pongo a su disposición para facilitar la lectura de Cien años ...... He leí­do muchos comentarios y opiniones sobre Cien años ....., tanto en la prensa plana como en la Web, pero nunca he visto un arbol genealógico de los Buendí­a.

Con el transcurrir del tiempo he leí­do un sinfí­n de veces Cien años ....., incluso en búlgaro, siempre con el árbol genealógico como ayudante; lo transcribí­ al búlgaro y lo he repartido a amigos y conocidos, a ustedes, a través de la Web.

Si aun no han leí­do Cien años de soledad, llénense de coraje y pa'lante. Una vez leí­ una entrevista a Garcí­a Márquez, donde explicaba que nunca cederí­a los derechos para que Cien años de soledad se filmara, para que cada cual tuviese su interpretación visual de Macondo y no la que transmitiera el celuloide. Y tiene mucha razón, no quiero que mi visión de Macondo se empañe con la de algún genio del cine, prefiero el genio García Márquez.

[Pincha en los dos gáficos siguientes para que veas el árbol completo.]

árbol genealógico de los Buendí­a

Aureliano y Úrsula son primos

Viernes, 10 de Febrero de 2006

Tribulaciones en la Web

Era prácticamente imposible que no me pronunciara sobre la compatibilidad de los navegadores con las especificaciones técnicas para andar por la Web, hasta que ese gran amigo, al que me he referido con anterioridad, no puso el dedo en la llaga: .........SI, POR SUPUESTO QUE VI EL DICCIONARIO QUE PUSISTE EN TU PÁGINA PERO EL "ON LINE" NO SE ABRE ...., me decí­a en un e-mail.

Es conocido de sobra que las páginas web, escritas con diferentes medios y técnicas para su creación, se comportan de forma diferente en cada navegador. Muchas veces se puede ver en las páginas web las sentencias Esta página está optimizada para Internet Explorer o Esta página se ve mejor con Netscape, los dos grandes navegadores de la segunda mitad de los 90. Las empresas propietarias de estos, Microsoft Corporation (Microsoft) y Netscape Communications Corporation (Netscape) respectivamente, desarrollaron sus navegadores según les convení­a lo que conllevó a la llamada guerra de los navegadores. Cada navegador tení­a sus instrucciones propias que no funcionaban en el otro y viceversa o se comportaban de forma diferente. Se armó la debacle.

Los diseñadores y desarrolladores de recursos web se vieron obligados a escribir una página web de dos formas diferentes para poder llegar a la mayor cantidad de usuarios posibles, eso implicaba encarecimiento de los proyectos y pérdida de tiempo valioso para su diseño y posterior mantenimiemto.

Pero, ¿cuáles fueron las causas que originaron esta situación, que llegó a ser tan insoportable que dió lugar en 1998 a la creación del Web Standards Project (WaSP) por un movimiento de diseñadores y desarrolladores para obligar a Microsoft y Netscape fundamentalmente, y a otros desarrolladores de navegadores a que se ajusten a los estándares web? La respuesta hay que buscarla en los orí­genes mismos de la Web.

En mi opinión, son tres las causas

  1. la ausencia de un organismo rector para el desarrollo de la Web desde sus inicios
  2. la ambición de Netscape y Microsoft por usurpar y monopolizar la Web, como consecuencia de la primera e incumplir con las especificaciones técnicas de ese organismo rector después de su surgimiento
  3. y más tarde, el descuido de los diseñadores y desarrolladores a que se ajusten a los estándares web y el desdén de los usuarios a actualizar sus navegadores

Un poco de historia

foto de tim berners-lee

En el año de 1980, un fí­sico inglés llamado Tim Bernes-Lee, devenido en ingeniero de software, comenzó a trabajar en el Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire (CERN), o sea el famoso Laboratorio de Fí­sica de Partí­culas en la frontera franco-suiza, cerca de la ciudad de Ginebra, como consultor de software. Entonces escribió un programa que trabajaba en un ordenador, que le permitiera establecer enlaces entre documentos y proyectos del laboratorio; lo llamó Enquire. Cuando terminó su contrato en el CERN, dejó el Enquire allí­ perdiéndose más tarde.

En el año de 1984, Tim regresa de nuevo al CERN y continúa desarrollando la idea de enlazar documentos en un ordenador, reescribió el Enquire con ví­nculos internos, aun no podí­a trabajar en una red de ordenadores. A finales de marzo de 1989 presenta una propuesta a sus superiores para desarrollar un sistema de documentación de hipertexto, que fué archivada y quedó sin respuesta. En mayo de 1990 escribió de nuevo la propuesta y de nuevo fue archivada. A pesar de no tener una respuesta afirmativa a su propuesta, su jefe Mike Sendall se hizo de la vista gorda y le permitió que desarrollara ... el asunto ese del hipertexto .., de esta forma y con las dos experiencias anteriores con el Equire, le puso mano a la obra y comenzó a desarrollar el sistema que llamarí­a World Wide Web.

Ya para entonces tení­a más clara la idea de cómo trabajarí­a la Web y creó los cuatros elementos necesarios para el funcionamiento de la Web

  • el Lenguaje Markup de Hipertexto [Hypertext Markup Language ( HTML)]
  • el navegador/editor HTML que llamó WorldWideWeb
  • el Protocolo de Transferencia de Hipertexto [Hypertext Transfer Protocol ( HTTP)]
  • el servidor Web, también llamado servidor HTTP

Esta vez lo puso a trabajar en el servidor de la red del CERN y comunicándose por Internet el dí­a de Navidad de 1990. Nació la World Wide Web.

Todo este trabajo de desarrollo y propagación de la Web, Tim y su colega Robert Cailliau lo hicieron practicamente de forma clandestina, ya que el desarrollo de la Web no era un proyecto del CERN, y paralelamente con sus obligaciones para las que habí­an sido contratados.

Desde entonces la Web se expandió por el mundo, fundamentalmente en los Estados Unidos de América (EUA), donde se encontraba el centro neurálgico de Internet. Muchas universidades y empresas empezaron a utilizar la Web, introduciendo contenido y creando navegadores, editores y servidores cumpliendo en mayor o menor medida las especificaciones técnicas creadas por Tim y Robert. Comenzó a crecer la Web con el tronco torcido.

El 30 de abril de 1993 el CERN declaró, a petición de Tim, que accedí­a a permitir a todo el mundo el uso del protocolo y el código web gratuitamente, crear un servidor o un navegador, repartirlo o venderlo, sin ningún pago.

Para entonces, en la mente de Tim Bernes-Lee habí­a madurado la idea sobre la necesidad de una institución que rigiera el desarrollo de la Web, desde luego dirigida por él. El 1 de octubre de 1994 de conjunto con el Computer Science and Artificial Intelligence Laboratory (CSAIL), Laboratorio de Ciencia Informática e Inteligencia Artificial del Massachusetts Institute of Technology (MIT), Instituto de Tecnologí­as de Massachusetts, funda el World Wide Web Consortium (W3C), Consorcio World Wide Web.

Años más tarde en su libro titulado Tejiendo la Red (Weaving the WEB), reflexionarí­a

Todas mis primeras reuniones con creadores de navegadores habí­an sido reuniones de mentes, con coincidencia en el entusiasmo. Pero en esta reunión habí­a una extraña tensión. Durante los dí­as anteriores a mi viaje a Chicago, estaba empezando a tener claro que la gente del NCSA estaban tratando de mostrarse a sí­ mismos como el centro del desarrollo del Web, e intentaban llamar Mosaic al Web. En el NCSA, las cosas no estaban "en la Red", estaban "en Mosaic".

El NCSA es el National Center for Supercomputing Applications, Centro Nacional de Aplicaciones de Superinformática, de la Universidad de Illinois, en Urbana-Champaign, creador del mejor navegador de entonces, llamado Mosaic, y de donde salieron los fundadores de Netscape.

En julio de 1995, Microsoft lanza al mercado su sistema operativo Windows 95 que incluí­a un navegador, el Internet Explorer 1.0, en noviembre lanza el Internet Explorer 2.0 y en agosto de 1996 el Internet Explorer 3.0, en un año tres versiones. Microsoft, que se demoró en asimilar la Web, estaba apurando el paso. Comenzó la guerra de los navegadores.

La guerra de los navegadores

Cuando Microsoft lanza Internet Explorer en julio de 1995, el navegador de Netscape, Navigator, era el navegador omnipresente en el mundo entero. La inclusión de Internet Explorer en el Windows le asestó un contundente golpe a Netscape, los ordenadores se extendí­an cada vez más y más a un número mayor de personas con mayor o menor dominio de los mismos, "si ya tengo un navegador, se decí­an, ¿para qué me hace falta otro?". Microsoft habí­a acertado, se aprovechaba del bajo dominio que los usuarios tení­an de los ordenadores y de esta inercia mental; comenzó a desplazar a Netscape.

Comenzaron los litigios jurí­dicos entre Microsoft y Netscape que duraron años. Los argumentos de Netscape eran que navegar en la Web no es un proceso inherente a un sistema operativo cuya función es hacer que un ordenador pueda ejecutar otros programas (aplicaciones) y comunicar con equipos periféricos como una impresora, disco duro, unidad de disquete etc., en un final un navegador es una aplicación más. Como quiera que sea Netscape perdió estos litigios y practicamente quebró, Internet Explorer pasó a ser el amo omnipresente y dictar cómo se navegaba. Ya habí­amos caí­do en las garras del monopolista de los sistemas oprativos y ahora caí­mos en las mismas garras del monopolista de los navegadores.

De escribir páginas web que se ajustasen a Netscape se pasó al otro extremo, que se ajustasen a Internet Explorer o lo que es peor todaví­a, que se ajustasen a los dos navegadores.

Esta situación se hizo insoportable. A pesar de que el W3C ya existí­a desde octubre de 1994, esta guerra era inevitable, debido a las ansias de dominio de Netscape y Microsoft, sobretodo de este último.

En 1998 un movimiento de disenadores y desarrolladores web crearon el Web Standards Project (WaSP) para obligar a Microsoft y Netscape, fundamentalmente, y a otros desarrolladores de navegadores a que se ajusten a los estándares web.

foto de Jeffrey Zeldman

Jeffrey Zeldman uno de los fundadores del WaSP, en su libro Designing with Web Standards (Diseñando con Web Estándares) dice

Hipocresí­a
Una de las ironí­as en la lucha por el cumplimiento de los estándares por los navegadores fue que a pesar que Netscape y Microsoft son miembros del W3C y han contribuido en gran medida a la creación de los estándares web, hubo que obligarles a la fuerza a que los implementaran. No es fácil entenderlo.

Para el año 2000, los desarrolladores de navegadores implementaban en gran medida los estándares web, para 1999-2000 la guerra de los navegadores habí­a finalizado. Comenzaba otra batalla en dos frentes en la que el WaSP de nuevo se enfrazca, concienciar:

  • a los diseñadores y desarrolladores web a que se ajusten a los estándares
  • a los usuarios a actualizar sus navegadores

El descuido de los diseñadores y desarrolladores

Después de tantos años de malos hábitos en la creación de espacios web por diseñadores y desarrolladores, el WaSP tendrá una tarea de concienciación mucha más difí­cil que la que tuvo con los desarrolladores de navegadores, por la sencilla razón que los primeros son cientos de miles, quizás millones, por todo el mundo, mientras que los segundos son un puñado concentrado fundamentalmente en los EUA.

En este sitio se explican algunos de los errores más frecuentes en los desarrollos web con los que estoy totalmente de acuerdo y los evito en su gran mayoría.

Por ejemplo, muchas veces cuando abres una página las vocales con acento y la eñe aparecen representadas con un sí­mbolo de interrogacióіn (?), la respuesta es muy sencilla, el diseñador no se tomó el trabajo de declarar en el área de encabezamiento de la página la tabla de códigos (encoding) con la que escribió la página, en ese caso el navegador utiliza el encoding utf-8 que es establecido por defecto por el W3C.

El desdén de los usuarios

En febrero de 2000, el Web Standards Project comienza una campaña para que los usuarios actualicen sus navegadores. Pero esta actualización no debe ser un acto único, los estándares web evolucionan constantemente y con ellos los navegadores, algunos se demoran más en implementarlos, otros menos, pero como quiera que sea, nosotros, los usuarios, debemos estar al tanto y actualizar nuestros navegadores. Muchos de ellos se pueden configurar para que avisen al usuario cuando haya una actualización disponible.

Muchos usuarios se conforman con Internet Explorer que viene con el Windows y sienten temor de instalar otros navegadores o no saben cómo o que existen otros. Existen más de 100 navegadores diferentes, algunos más malos, otros menos malos, los menos buenos, y muy pocos muy buenos. Yo utilizo y recomiendo Mozilla Firefox, Netscape 7.2, Netscape Browser 8 y Opera 8.5, todos gratis . A mi entender estos son los mejores navegadores, o sea los navegadores que implementan con mayor rigor las especificaciones técnicas del Consorcio World Wide Web (W3C), en particular las de hojas de estilo CSS. Puede que me equivoque, ya me corregirán ustedes.

En este sitio pueden ver en qué proporción se utilizan los diferente navegadores en el mundo, por años y meses.

Conclusión

Instala en tu ordenador tres o cuatro navegadores, abre una página cualquiera con todos ellos y comprueba cómo se comportan. Por ejemplo en este sitio

  • las fotos del Danubio, cuando pulsas en la foto chiquita y se carga la grande, esta última debe verse en el centro de la pantalla, así es como se ve con Firefox, Netsacape 7.2, Browser 8, no así­ en Internet Explorer, este la sitúa a la izquierda.
  • mi página principal no se vé en Internet Explorer como lo he previsto según los estándares
    1. el texto al lado de mi foto y lo que está debajo de la cabeza del toro gnu tiene que ser más pequeño
    2. las columnas laterales tienen que estar alineadas por debajo
    3. el diccionario on line desde luego tiene que funcionar
    4. la palabra NUEVO, después de Tribulaciones en la Web, tiene un efecto intermitente, o sea aparece y desaparece

Y no olvides actualizar periódicamente los navegadores.