Un saludo afectuoso a todos los que, de una forma u otra, han llegado a este sitio. Hacía tiempo que quería tener este espacio en esta maravilla llamada World Wide Web (WWW), que a su vez, existe gracias a esta otra genialidad, la red de redes - Internet.
La Televisión Nacional Búlgara (Kanal 1 - K1) llevó a cabo la campaña La Gran Lectura para promover la lectura de libros y la elección del libro preferido por los televidentes búlgaros. Esta campaña se celebró del 5 de octubre de 2008 hasta el 22 de marzo de 2009. El 21 de diciembre de 2008 se publicó un listado de los primeros cien libros que fueron nominados por los televidentes. Los primeros doce libros - de doce autores diferentes - fueron a una segunda etapa - la final, para la elección del libro preferido y sus nombres fueron publicados en orden alfabético.
Entre los finalistas se encuentra mi preferido Cien años de soledad del colombiano Gabriel García Márquez, junto con cinco búlgaros, dos franceces, un ruso, dos británicos y un estadounidense. El vencedor fue el escritor búlgaro Ivan Vazov con su obra inmortal Bajo el yugo, que ha sido traducida al español.
Durante la campaña, K1 transmitió varios cortos en apoyo de uno u otro libro. El corto sobre Cien años de soledad fue hecho por la famosa periodista Sevda Shishmanova, y como me gustó tanto, les presento el cortometraje y la traducción de sus palabras.
Me llamo Sevda Shishmanova y Cien años de soledad es mi libro preferido. Cuando lo leí por primera vez, recé para que Macondo existiera de verdad. Estoy segura que existe una infinidad de causas para que también sea su libro preferido. Yo les diré las mías. Son dos. Una es muy personal, la otra es el periodismo. Tanto para García Márquez, como para mí, ésta es una profesión que marca al mundo. Recibe su Premio Nobel de literatura solamente como reconocimiento a su trabajo periodístico. Asegura que está enamorado del periodismo y defiende sus dos mundos - el real y el imaginario. Para llevar el uno al otro y, sin control, mezclar y reordenar el Universo.
La causa personal, por la que descubrí Cien años de soledad, es mi mejor amiga de la infancia. De hecho, éste era su libro preferido. Lo abrí y comprendí que los libros pueden causar sensaciones físicas. Me invadieron olores y fragancias, sentido de frialdad en la cabeza y el cuerpo. Empecé a sentir la presencia de los personajes. Me parecía que estaban en todas partes a mi alrededor, sorprendentemente cerca. Le conté a mi mejor amiga lo que pasaba - no se rio de mí. Lo mismo le había sucedido a ella. Quiero que Macondo exista.
Mi mejor amiga de la infancia me dio Cien años de soledad, como muchos otros libros que nos intercambiábamos. Nunca se lo devolví. Constantemente me señalaba que le debía un libro, hasta cuando me dijo que me lo quedara, porque seguro aun tengo que entenderlo. Se había comprado otro ejemplar, no podía estar sin leerlo. Lo mismo hacía yo. Entonces no me pude imaginar que mucho después, Cien años de soledad me encontraría de nuevo para continuar buscando a Macondo, el cual no sé si existe.
Mi mejor amiga siempre se aparecía en mi puerta sin avisar. Me enseñó a conducir motocicleta, a viajar en auto stop, a escondidas de mis padres. En mi lugar, llamaba por teléfono al muchacho del que me había enamorado, porque me había quedado sin voz a causa del nerviosismo. Me gritaba desde la orilla que no fuera tan a lo profundo que si de todas formas el mar tuviera fin, no iba a llegar hasta allí. Me enseñó a dormir en saco de dormir bajo estrellas desconocidas y a reconocer mis errores. Busco Macondo por mi mejor amiga de la infancia.
Hacía tiempo no me venía a la mente Cien años de soledad, tanto tiempo, que no estaba segura si no se lo había llevado la limpieza de turno de la biblioteca - pero no. Lo encontré. Sucedió hace unos años, cuando me enteré, que éste es también el libro preferido del hombre del que estaba muy enamorada - el pequeño libro desgajado, casi del tamaño de la palma de tu mano. Lo abrí y enmudecí. Vi escrito el nombre de mi mejor amiga. Se me había olvidado. Fue una tarde de junio, seis años después de su muerte. No recuerdo cómo llegué hasta su tumba. Y por primera vez le dije que tenía razón - no había entendido este libro y debía dejármelo. Ahora, no solamente rezo para que Macondo exista, quiero encontralo y perderme en sus calles.
Hay una estación de trenes con mariposas amarillas dibujadas en sus paredes. Hay una pared de una fortaleza, con ventanas que ampara los cuerpos de los enamorados y a través de las cuales puedes ver el mar. Hay un camino que convierte el hierbal en plantaciones de bananos. Hay mujeres que han escondido el amor en sus cuerpos. Hay hombres que convirtieron el instinto sexual en la maldición de su extirpe. Hay sabor. Hay color. Hay aliento. Hay un mundo, que parece tan reciente, que algunas cosas aun no tienen nombre.
Había rezado para que Macondo existiera, quería descubrirlo y cuando llegué a él, comprendí - Macondo es el lugar donde nos esperan todos nuestros seres queridos, aquellos que hemos perdido y aquellos que aún no hemos descubierto. Descubrí este mundo por la persona que la muerte dejó en nuestra vida, con nostalgia por el amor que aún está por experimentar, con un pequeño libro desgajado por la lectura. Descubrí que Macondo te convierte a tí mismo y te da a elegir con quién compartirás tu propia vida - del principio al final. Porque los condenados a cien años de soledad no tendremos otra oportunidad sobre la Tierra.
Me llamo Sevda Shishmanova y Cien años de soledad es mi novela preferida.
A finales de marzo de 1989, hace 20 años, Tim Berners-Lee entrega a su jefe Mike Sendall la famosa propuesta Gestión de la información: Una propuesta para el desarrollo de un proyecto de gestión y administración de la información que se sustentaba en la infraestructura de Internet y que tiempo después nacería con el nombre World Wide Web (WWW) - o simplemente Web.
A finales de marzo de 1989 había entregado la propuesta a Mike Sendall, a su jefe David Williams y a unos cuantos más. Se la di a gente de un comité central que supervisaba la coordinación de los ordenadores en el CERN. Pero no hubo un foro en el que pudiera encontrar una respuesta. No pasó nada.
Más adelante dice
A principios de 1990 seguía sin tener reacciones a mi propuesta. Decidí intentar despertar el interés de nuevo enviándola otra vez. La reformateé y le puse una nueva fecha: mayo de 1990. Se la di de nuevo a David Williams, y de nuevo fue archivada.
Pero a pesar de que a Tim Berners-Lee nunca le aprobaron su propuesta, y por consiguiente no fue financiado de forma oficial, e independientemente de la sentencia de Mike Sendall, éste le permitió y se hizo de la vista gorda cuando al autorizarle a Tim Berners-Lee la compra de un nuevo ordenador NeXT le dice
Cuando tengas la máquina, ¿por qué no tratas de programar el asunto ése del hipertexto en ella?
Pregunta imperativa y retórica - papeleta para pasar a la Historia.
El CERN siempre ha sido un centro donde se reune la crema y nata de la Ingeniería y las Ciencias mundiales. Gente muy inteligente con muchas ideas y proposiciones de proyectos muy disímiles. El desarrollo de un proyecto de gestión y administración de la información no entraba en los planes de desarrollo del CERN y era lógico que nunca se aprobara su proyecto. Pero, siempre hay un pero, la tenacidad y perseverancia de Tim Berners-Lee parecía no tener fin, y el olfato de Mike Sendall le decía que lo dejara trabajar sobre el proyecto de la futura Web. No erró.
Esta actitud me recuerda una de las famosas 10 reglas de oro de Google - Impulsa la creatividad. Los ingenieros de Google pueden dedicar más de un 20% de la jornada laboral a crear y desarrollar cualquier proyecto que no tenga nada que ver con Google y muchos de ellos hacen grandes aportes al software libre y de código abierto.
Y así las cosas hasta que el día de Navidad de 1990 comenzó a funcionar el primer servidor web con la dirección info.cern.ch comunicándose por Internet. Nacía la World Wide Web (WWW) - o simplemente Web.
Entro a la librería y se salta la alarma de la entrada que cuida que nadie se lleve un libro sin pagarlo. Me paro y todos dentro clavan sus miradas en mí, yo turbado, miro hacia las dependientes y éstas se sonrríen. Una se acerca a mí y me hace que retroceda hacia la entrada y de nuevo suena la alarma, y como no llevo nada en las manos, entonces me dice, -Tiene alguna etiqueta en la ropa que debe quitar, y me invita a pasar. Voy al estante de los libros de computación, no encuentro ninguno que me interese y antes de llegar a la puerta en mi retirada, les hago una seña a las dependientes de que la alarma va sonar y efectivamente sonó, ahora se rieron.
Camino a casa pensaba solamente qué cosa llevaba encima que hacía saltar las alarmas de las tiendas. Llego a la casa, me desvisto y comienzo a registrar la ropa y en el pantalón encuentro una etiqueta de tela que tiene escrito: Please Remove y una tijera dibujada.
El 9 de septiembre de 2008, en Sofía, se inauguró el Centro de supercomputación con la puesta en marcha de la supercomputadora IBM Blue Gene/P. Esta supercomputadora tiene un rendimiento de 23.415 TFLOPS (billones de operaciones en punto flotante por segundo) y contiene 8192 procesadores IBM PowerPC 450 de 32 bits (dos racks con 4096 procesadores), lo que la situará entre las primeras 100 supercomputadoras del Mundo, según la clasificación de Top 500 supercomputer sites.
Actualización
En el listado TOP500 de Noviembre de 2008, esta supercomputadora está ubicada en el puesto 126.
Desde que regresé de Ucrania, me sentía con decaimiento y dolor en el cuello - sin llegar a la garganta - que se extendía hasta los hombros, pero no se me ocurría tomarme la presión o medir mi temperatura. Y así me pasé varios días hasta que comenzaron las tembladeras y por fin "descubro" que estoy con 39 grados de fiebre.
Después de varias análisis de laboratorio y una foto de rayos X, me diagnostican Pulmonía bilateral.
Y es así como ingreso en el hospital de enfermedades respiratorias el 28 de febrero hasta el 6 de marzo, con un tratamiento - entre otras medicinas - con el antibiótico Tercef.